El genio que se esfumó

cd459f19_aCarlito llego a creer que era una gran genio, un hombre que decia saber sacarle provecho a la vida; intento vivir cada instante de su vida con pasion y una capacidad de arrojo impresionante. Desde muy pequeño asumio la costumbre de meterse a la boca cuanta porqueria encontraba en el piso, solo para satisfacer esa a veces incontrolable curiosidad. No alcanzaba los 16 años cuando una decision cambio por completo su destino. Tomo en sus manos su primer cigarrillo y ahi, de inmediato, dejo de ser un simple <<Carlitos>> para convertirse en el genio Carlos.

<< Se veia llegar esa decision- dijo su mamá con cara de tristeza-. Lo supe desde que, a los 4 años, se metio en la boca uno de esos insectos que prenden y apagan en las noches>>.

Es que ese tubo de tabaco picado, o como solia decirle con humor y sordidez: << el cilindro nicotinoso, cancerigeno bucofaringeo>>, le daba ese aire de importancia y señorio que le permitia perder la inocencia del Carlitos y hacerle parecer un hombre adulto, con clase, garbo y maduro, aun a pesar de sus 16 años.

Se sentia el chico mas popular en los pocos años que asistio a su colegio. Se daba c uenta de que tener el cigarrillo en la mano lo hacia parecer irreverente y genuino, algo que atraia hacia este joven de apariciencia popular a chicas de aspectos tambien populares.

Lo tuvieron que sacar de las aulas educativas debido a que un dia, desesperado porque le habian comisado su cajetilla de cigarrillos, se metio a los baños a fumarse el cuaderno de asistencia de la profesora.

A sus 16 años, Carlitos… o mejor, el genio Carlos, no solo se daba los aires del cigarrillo, sino que se daba aires de fulano del mundo. Alardeaba de no tener problemas de sobrepeso. Carlos decia que el cigarrillo era la mejor manera de mantenerse en forma. << si te fumas 10 cigarrillos al dia, habras  perdido unas cuantas libras en unos meses>>, le recomendaba a sus amigos. Y tenia razon, pues en pocos meses perdio algunas libras y pocos años despues, la faringe y la laringe, y esas pesaban como 4 libras mas. Incluso, en sus ultimos dias, llego a pesar tan solo 65 kilos, pero con todo y ataud.

Gracias a la decision de fumar desde temprano, el ignorante Carlitos se convirtio en el genio versatil y elocuente Don Carlos, pues adquirio una parla en materia de medicina impresionante, y todo debido a sus visitas cada vez mas asiduas a los doctores que trataban con sus pulmones. << Ya no soy un ignorante- decia–. Ya se que significa leucoplasias premalignas, queratosis del paladar, palatinitis nicotinica, halitosis, carcinomas orales, taquicardia paroxistica, eficema pulmonar y otras tantas palabras que ahora digo con fluidez, gracias a los muchos amigos medicos que conozco>>

<<Es mas -comentaba-, gracias a la tecnologia medica, ahora conozco mejor mi cuerpo. Los escaneres, de aparetos laparoscopios y las radiografias me han permitido conocer mejor mis pulmones, ver el taponamiento de los alvéolos, la afectacion de la mucosa bucal y los plexos sublinguales. Hasta he aprendido y dominado a la perfeccion terminos de odontologia no conocidos para mi hasta ahora. Conozco la piorrea y la gingivitis, y estoy esperando a que empiecen a caerse para aprender como le llaman a esa perdida>>

Los pocos amigos que le quedaban le recomendaban tratar con su enfermedad, pero decia con insistente testarudez:

<<No es que me enferme, es que dono mi cuerpo a la ciencia para que estudien los efectos del “cilindro nicotinoso, cancerigeno bucofaringeo en mi cuerpo”. Ademas, dejar de fumar es facil. ¡ Yo he dejado de fumar cientos de veces!>>.

Al gran Carlos no se le conocio asomo alguno de orgullo y vanidad. Nunca le vieron comprar ropa nueva ni perfumes ni joyas. Siempre fue ese hombre sencillo, vestido con ropas segunda, pero eso si, fumando cigarrillos de primera con filtro rubio porque, segun él, dicho filtro rubio teñia los pulmones.

Su unico y veradero amor fue una impulsadora de ventas de cigarrillos. Lo enamoro gracias a las muestras gratis de toda clase de cigarros que se llevaba del lugar donde trabajaba.

<< Me enamore de él porque sus besos llevaban fuego, a veces por la pasion con que me besaba y a veces porque ni siquiera se sacaba el cigarrillos de la boca para hacerlo. Sin embargo tuve que dejarlo al poco tiempo, ¿La razon? No soportaba su adiccion al cigarrillo. A veces no sabia si le estaba dando un beso o estaba lamiendo un cenicero>>.

tabaquismo5xj6[1]Y no solo murio murio, se esfumó a la edad de 28 años, porque si hay algo que agradecerle al cigarrillo, como lo comentaba él mismo: << Es que no te deja envejecer; ¡te mata joven!>> Y todo gracias a sus cigarros o como el genio Carlos solia tambien llamarles; <<sus palitos de cáncer>>.

 

 

 

 

 

 

gracias a: Jose Ordoñez

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3 comentarios

Archivado bajo Humor Cristiano

3 Respuestas a “El genio que se esfumó

  1. la verdad no me gusto como agarraban a las persona ojala que con esto aprendan

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